“Existió Auschwitz, por lo tanto no puede existir Dios”. Bueno, en realidad no hay mecanismo alguno para confirmar la presencia o ausencia de un dios. Sin embargo, el mensaje constante es que a la deidad le es indiferente el ser humano. Hay que sacar de la mente esta idea arbitraria del hombre como creación divina y, sobre todo, la de un dios amoroso.