“Pues sí, caminando por la senda del hombre antagonista por excelencia, opino que el homínido superviviente posee un dios sádico o uno demasiado humano. Uno que actúa cuando es necesario y castiga sempiternamente por motivos que desconocemos. El error está en creer que, si acaso existe, significamos algo para él; esto de la imagen y semejanza suena a pura vanidad de los encarnados. Pero en fin, al parecer es necesario creer en algo, para no ser “como animales”… La historia con las sociedades va evolucionando, llegaremos entonces al momento en que no exista un poder mayor al humano, y vendrán las desgracias completas, ya que no habrá alguien para culpar por nuestros errores o agradecer por nuestros aciertos. Las consecuencias de nuestros actos serán simple y llanamente absorbidas por nuestras conciencias”.