Me ha mordido una obsesión, una idea, es probable que en poco tiempo comience a convertirme en una. No bastarán algunas estacas y crucifijos, agua bendita o algunos ajos para librarme de la maldición, es probable que en poco tiempo mi existencia sea mera ambición.

Los gajos son simples momentos, son meras añoranzas que jamás pensé llegarían a saberse. Olvido la agonía de la soledad, olvido poco a poco la confianza que desarrollé por una lástima casi perpetua. Toma mi mano y huele los restos de un hombre que soñó con la trascendencia, un ser que acabó en una idea.

Poco a poco sale por mis poros, mi cabello crece y el pelo también. Mis afilados colmillos y largas garras me ayudan a cobrar la forma de la más fiera idea jamás concebida. Camino por la habitación, ya no puedo pensar, de hecho parece que tampoco camino, soy sólo un pensamiento, una esencia, un recuerdo. Rocío, es eso lo que me mantiene en una constante vigilia, en ayuno de lo etéreo, lo que no tiene lugar.