Creciente ocular
Escribo y escribo bajo un frenesí de creación que no puede parar. Las palabras fluyen como sangre de una herida fresca, recién hecha, una que existe con el único propósito de hacer morir.
Por si lo olvidaste querido amigo, te recuerdo que no es necesario vivir para morir o viceversa. Trata entonces de pegar los ojos por la noche, para que durante el día el eterno reproche no te impida realizar tus mundanas acciones, parte de tu interminable rutina.
No creo que un cuervo vaya cada noche a la tumba en que te encuentras y te saque los ojos cada minuto, esperando que vuelvan a crecer en tus cuencas y arrancarlos de nuevo. Muerto vivo creo que es el concepto para personas como tú, gente que es incapaz de sentir un poco por el bien o mal que hacen a los demás. Por eso te amo hermano del alma, por tu incapacidad para ser normal, porque nada te ofende o te hace feliz, porque no te enojas o lloras inconsolable, gracias por apenas existir.
