Incoherencia lúcida
Susurro al viento palabras, versos que jamás serán escuchados. Ella me mira desde aquella colina, deseando que corra hacia allá, pero con el anhelo intacto de no ser vista jamás, disfrutando del placer que regala la vista, esperando nunca ser descubierta y poder así mirar durante siglos.
La paja me brinda el sustento, la vida me agobia con alardes de una solemnidad muda que me arroja a un precipicio de incoherencia.
Ropas nuevas, ahora harapos, que me mantienen caliente y a la vez congelan con su pútrido aroma, lo que algún día fue mi más preciado bien, la felicidad.
Dicen que cada año bisiesto, se purifica el alma de aquellos que perecen con la locura propia del bienaventurado, pero yo mis amigos, estoy seguro de una sola cosa, mi locura no es benévola sino perversa, perversa y solemne como lo es un potrillo recién nacido, como lo es la oruga que perece congelada por el invierno, merced de su vanidad.



Lágrima Celestial dijo
pero que lindo poema *O*
suerte^^
9 Julio 2007 | 04:43 AM